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La magia de enseñar

Hay personas que llegan a nuestra vida para enseñarnos una materia…

y hay otras que, sin darse cuenta, nos enseñan también a creer en nosotros mismos.


Cada 15 de mayo celebramos a esos seres humanos que dedican su vida a formar generaciones con paciencia, amor y entrega. Celebramos a los profesores, quienes convierten un salón de clases en un espacio de sueños, aprendizajes y esperanza.


En el Colegio San Fernando queremos rendir un homenaje especial a todos nuestros docentes, porque sabemos que detrás de cada estudiante hay un maestro que lo impulsó a seguir adelante cuando sentía que no podía más.

Ser profesor es quedarse después de clase para escuchar a un estudiante.

Es repetir una explicación las veces que sea necesario.

Es enseñar con amor incluso en los días difíciles.


Es tener la paciencia del Profe Bolaños, quien demuestra que educar también es comprender y acompañar cada proceso con dedicación y humanidad.


Es inspirar desde el ejemplo, como lo hace nuestra rectora Ludys Gómez, cuya vocación y liderazgo reflejan el profundo compromiso que tiene con la educación y con toda la familia sanfernandina.


También es enseñar con cercanía, como el profesor Carlos Ochoa, quien deja huellas a través de su entrega y disposición; o transmitir es dedicacion y motivación como la de el profe Suesca, recordándonos que un buen maestro nunca deja de creer en sus estudiantes.


Hay profesores que iluminan el aula con su energía y hacen que aprender se sienta más fácil. El entusiasmo de Paola Cruzco y la sensibilidad de Luisa Zuleta son ejemplo de esos docentes que enseñan no solo con palabras, sino también con el corazón.

La educación también necesita maestros que entiendan que cada estudiante tiene una historia distinta. Y ese compromiso se refleja en la entrega del profe Luis Daniel y en la pasión con la que el profesor Ángel Padilla entrega cada enseñanza.


Hay huellas que permanecen para siempre. Como la disciplina y responsabilidad que transmite Juan Alberto Córdoba, o la alegría con la que la miss Olga logra llenar cada espacio de motivación y cercanía.


También están esos docentes cuya esencia transmite cariño y empatía: la amabilidad de la miss Julieth, el carisma del profesor Johny y la dedicación de la miss Leslie hacen parte de los recuerdos más valiosos que los estudiantes conservarán a lo largo de sus vidas.


Y aunque a veces no dimensionen el impacto de su trabajo, profesores como William Jiménez, Vanessa Dodino, Jeiner Barros, Yoseling Tamara y Alex Arlantt construyen día a día mucho más que conocimiento: construyen confianza, sueños y futuro.

Hoy también queremos agradecer la entrega diaria de Merlys Urango, la responsabilidad de José Brito, la vocación de Jhonatan Sarmiento y el compromiso de Eurides Martínez, quienes diariamente dejan parte de sí mismos en cada enseñanza.


Agradecemos igualmente a Ivonne, Mireya, Esthefany, Sdeinlinfg, Jhon Maestre, Geinner Aragón y a todos los demás profesores que hacen del colegio un lugar donde no solo se aprende, sino también se crece como ser humano.


Porque el verdadero poder de un profesor no está únicamente en enseñar una lección…

sino en tocar vidas de una manera tan profunda, que sus palabras y enseñanzas permanecen en el corazón incluso muchos años después.


Gracias por su paciencia.

Gracias por su entrega.

Gracias por enseñar con el alma.

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